D. Ambrosio Lameiro Rodriguez.

Fotografía suministrada para la www por Ovidio Prada.

Ambrosio Lameiro Rodríguez nació el 18 de febrero de 1886  en Alberguería.

Sus padres eran campesinos de este pueblo.

Con 15 años emigró a Puerto Rico.

Allí vivirá más de 20 años, reuniendo un capital que le permite regresar al Barco de Valdeorras donde se casa con Dª Asunción Rúa, vianesa,  y en donde morirá el 7 de diciembre de 1961 a la edad de 75 años.

Fue alcalde de O Barco.

Está enterrado en el cementerio Municipal de O barco.

La casa Lameiro, testigo mudo de otra época.

 

(Trabajo de Mª Teresa de Vega Gimenez, historiadora. Artículo publicado por O Sil el 18 de mayo del 2002 y que escribo integramente)

     El siguiente artículo es un pequeño resumen de la comunicación presentada en la X Semana de Historia el día 10 de abril, organizada por el Instituto de Estudios Valdeorreses bajo el título "La casa Lameiro, testigo mudo de otra época". Vida de Ambrosio Lameiro Rodriguez.

     En ella se estudió la emigración a fines del siglo XIX y principios del XX sus causas y consecuencias así como la figura de los "indianos" y su importancia en la sociedad de la época enlazándolo con la personalidad de Ambrosio Lameiro y su casa, del que se hizo una pequeña biografía a través de documentos y testimonios orales, biografía que en la actualidad se está ampliando con vistas a un trabajo más extenso, en el que quede reflejado sus años como alcalde de O Barco. Se sabe que fue artífica de la adquisición de los solares de la plaza de abastos y concello.

   Nace Ambrosio Lameiro en la casa paterna el 18 de febrero de 1886 en la Alberguería, pueblo anegado por las aguas el año 1958. De orígenes campesinos. a los 15 años emigrará a Puerto Rico, estableciéndose en la localidad de Caguas donde vivirá más de veinte años y donde después de mucho trabajo reunirá un capital que le permitirá volver a Valdeorras, donde se casará con Doña Asunción Rúa, vianesa, y en donde morirá el 7 de diciembre de 1961 a la edad de 75 años, reposando sus restos en el cementerio municipal de O Barco.

   Nuestro personaje es un ejemplo típico en todos los aspectos del "indiano", o emigrante retornado triunfador, tanto en sus ideales como en su forma de vestir o en su casa, al que acompañará siempre el sentimiento de "morriña" o "saudade", tan propio del gallego.

   Su espíritu inquieto le llevará a entablar relación y amistad con el veterinario Don Santiago Melo Pisón, propietario de la fábrica de lejías y jabones "el Cisne", creando en 1924 la sociedad "Talleres Meleiro", que aunque remodelada todavía existe en el Barco conservando el nombre original derivado de la fusión de los dos apellidos.

    En diciembre de 1927 compra una finca en la calle Eulogio Fernández con el remanente de los intereses puertorriqueños; antigua viña situada frente "al campo de los bolos", propiedad de Don Oscar Arias, comenzados las excavaciones de los cimientos de la casa en marzo de 1928, e inaugurándola con una gran fiesta el día de San Juan del año 1929. La posición del inmueble dentro de la finca irregular con la fachada principal sur a la calle que da acceso permite la creación de un espacio pavimentado, que al igual que los laterales y fachada posterior se encontraba rodeada de setos de boj conformando un jardín de estilo francés. En la parte este se podía admirar un cenador con una fuente rodeado de rosales.

   El interior de la finca desarrollada hacia la parte posterior de la casa estaba dedicado a huerta y viña, admirándose un precioso paseo  de especies vegetales tanto autóctonas como exóticas traídas de allende los mares, así como cuatro palmeras pareadas en la fachada principal, emblema distintivo de su condición indiana.

   El cierre de finca, elemento característico de esta arquitectura, de hormigón sobre zócalo en el que destacaban pilares seriados que separaban la verja del mismo material, se abría soportado por cuatro machones a la fachada principal cobijando una puerta y portalón de hierro con volutas y rosetones permitiendo la vista del interior.

   No se sabe con exactitud el autor de los planos, pero se tiene noticia que son obra de un ingeniero alemán. El promotor delegó las tareas en don Benjamín Cruz, corriendo la carpintería a cargo de Blanco Sierra, ayudado por obreros y aprendices de la zona, como José Neira, Gerardo Rodríguez o Antonio el portugués. Igualmente Sergio Cruz Arias fue el maestro albañil encargado de los trabajos en cemento.

Fachada da casa Lameiro, no Barco, en torno ós anos 90

   El estilo es ecléctico con mezcla de elementos autóctonos en las galerías, miradores y volumetría, colonial en la balaustrada del sotabanco, y modernista en la verticalidad y decoración de la misma, detalles florales, vanos, escaleras, puertas...fruto de la dualidad de su promotor.

  La casa responde al esquema básico de la vivienda unifamiliar indiana exenta de planta rectangular con su cuerpo basamental bajo destinado a sótano, dos pisos y bajo cubierta. La fachada principal de tres cuerpos a los que se añade una galería en el lateral derecho tiene una escalinata de acceso que desemboca en el sobresaliente porche de entrada, con arco de medio punto rebajado en el que se lee el simbolo parlante de la fecha de construcción.

   El elemento clave es un precioso mirador acristalado de madera de cuatro tramos, modernista. Rematándose con una balaustrada de hormigón seriada, de jarrones en los extremos sobre pequeñas pilastras, que sirven de balcón para la buhardilla del bajo cubierta a su vez coronada de un frontón semicircular flanqueado por pirámides. En la fachada este se ve una galería de soportales de madera revestida con pintura al aceite, creando una estructura reticular de 11 bastidores en los que se insertan vidrios de pequeño tamaño sobre cuatro pilares que sujetan arcos de medio punto rtebajados, en cuyas enjutas destacan motivos vegetales de escayola. De la fachada norte destacamos el tratamiento de la puerta de acceso adintelada y de la oeste la misma disposición en los vanos de la principal. La unidad queda asegurada por el empleo de los colores uniformes, blanco para los muros y amarillo y crema para los ornamentos.

Ambrosio Lameiro Rodriguez

  Interiormente destaca un amplio hall que da acceso a las habitaciones de ambos lados: salón de recibir, salita, pequeño aseo, comedor y cocina, con salida al frente y lateral. La escalera de pino tea y pasamanos modernista nos pone en contacto con el piso superior, en el que encontramos cuatro dormitorios y un baño cuyos azulejos biselados y sanitarios se compraron a Marcelino Suárez. Las molduras de los techos van en escayola, decorándose el cielo raso de dos habitaciones con preciosas pinturas modernistas que hacían juego con la tapicería de las sillerías.

  El mobiliario estaba acorde con la casa, traído tanto de América como de Francia y Madrid. Camas con taracea, baúles, plateros, muñecas de porcelana, abanicos, tapices gobelinos, grandes lámparas a imitación de las francesas, espejos, vajillas, joyas, libros, cuadros religiosos  de marfil, sillerías de caoba, etc...

  Su sistema estructural responde a las técnica constructivas locales, con mampostería de piedra tomada con mortero de cal y tres muros paralelos a la fachada principal sobre los que se apoyan los entramados horizontales de las vigas, correas y entarimado de madera. La cubierta es de pizarra y la tabiquería interior está ejecutada con fábrica de ladrillo hueco sencillo, tomado con mortero bastardo de cal, resolviéndose la cubierta a cuatro aguas, inscribiéndose la buhardilla a dos aguas, en la fachada principal.

   El edificio secundario, hoy día sustituido por otro, estaba situado en el interior de la finca con su fachada este a un paso existente en  la misma. De una planta dedicado a lareira, con su capoeira y almacén de leña. Había una pequeña cuadra y gallinero en la zona de los naranjos, con un lavadero y una cochera donde se guardaba el Buick. Se conserva un pozo que surte de agua a la finca.

  Los materiales constructivos fueron adquiridos tanto en O Barco como en otras localidades encontrándonos con personajes como Marcelino Suárez, Fernández Santín de Quereño, Magín Rodríguez y hermano, el mecánico electricista Ángel Pérez del Río, José Otero o la viuda de Prieto Rodríguez, entre otros.

  Hace unos años se pensó en establecer aquí la sede de la Fundación Valdeorras, pero al final no fue posible por lo que en el año 1998 los herederos de Don Ambrosio y su mujer vendieron la casa y la finca a su actual propietario Don Pablo Mayo San Pedro, quien ha efectuado algunos cambios tanto en el muro de cierre como en la parte posterior de la finca y edificio anexo.

   Esta casa supone el testimonio vivo de un personaje, de un pueblo y una época así como de una arquitectura específica la "indiana" de la que tanto Galicia, Asturias, Santander y el País Vasco son claros exponentes.

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