O muíño de Amancio

A orillas del Xares, margen izquierda, se levantaba el molino centenario de Amancio, quien en la década de los 40 le adosó su pequeña fábrica de la luz para Alberguería, Prada y Meda. Una pasarela rústica facilitaba el paso a los predios de Ricoi, pareja de ensueño, si los hay, y el acceso de los clientes del molino que venían de Prada. ( La mejora que para aquel pueblo supuso la construcción de la pasarela, fue agradecida por aquellos vecinos, hasta el punto de que uno de ellos llegó a decir, refiriéndose al molinero, que "homes así non debían morrer nunca").

En la década de los 50 llegó aquí el "progreso" y de la humilde industria de Amancio quedaron solo unos escombros. Justo donde antes se producía el run run de unas ruedas La Ferté, que hacían una harina blanquísima, o el zumbido de un generador eléctrico, máquinas de destruir abrieron camino para un tránsito fragoroso: pocos metros más abajo se cimentaba una presa mastodóntica, y todo aquello estorbaba. ¡Ah! quedó la pasarela, porque de ella aun estuvo sacando provecho el invasor hasta que las aguas se la tragaron.

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