30-04-2006

OS  DEPORTES  EN  ALBERGUERÍA.

O pobo de Alberguería, xa cun color de morto polas augas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FÚTBOL EN ALBERGUERÍA.

 

 

Na fotografía do ano 1955 vese claramente a iglesia de Alberguería, inda sin desmontar; o camiño que baixa e que levaba a Aceveda e Fornelos, xunto co regato chamado O Couso que iba a carón do camiño ata xuntarse co regato de Barreiros e xuntos desembocar no Xares; e o que importa neste caso,  a chamada "Lama de Buxelos", xa que realmente debía haber moita lama sobre todo a carón do río.

Pero nese lugar está claro que se fixo un campo de futbol, e vense as porterías na fotografía. Foi o crego D. Eloy Tato o que mandou construir este campo de fútbol que se ve na fotografía. Alí non se xogou a copa do mundo de Brasil do ano 50, do famoso gol de Zarra, pero para os rapaces de Alberguería si foi un "estadio de fútbol" importante.

¡Moitas grazas D. Eloy por aqueles domingos!

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NADANDO A BRAZA EN EL RÍO XARES.

ALBERGUERÍA.

Por Ovidio Prada.

    Esto que asoma en primer lugar es el pretil  del hermoso puente que salvaba el Xares, en el camino real que venía de O Bolo a Alberguería. Fue al parecer, construido por canteros pontevedreses, probablemente de la Tierra de Montes. No alcanzó una existencia de siglos, que a buen seguro hubiera alcanzado por su robustez, si las cosas no hubiesen sido como fueron, y que bien merecía por su diseño generoso, de cuando ni se sabía qué era un camión ni, por supuesto, se barruntaba que por aquí llegarían a pasar.

   Pero vayamos al agua. Ahí abajo, en el rebalse del molino de Amancio, estaba la zona de baño de los mozos y rapaces de Alberguería (ellas, naturalmente, iban a otra zona a bañarse). En esta piscina, no necesitada de mantenimiento, surtida con agua cristalina, se practicaba en el verano uno de los escasos deportes de entonces, suponiendo no lo fuesen la siega de la hierba, la arada y tantas otras actividades no federadas que se practicaban intensamente.

   El uso de esta piscina no estaba regulado, pero las cosas se hacían bien. Había a la izquierda un espacio delimitado por una barra arenosa que configuraba una charca de agua más caliente, donde los más pequeños iban aprendiendo por si mismos. Ni monitores ni vigilantes de playa, ni papás ni mamás, que bastante tenían que hacer. Una pequeña roca en esa orilla permitía a los chavales más avanzados hacer alardes tirándose para hacer rápidas inmersiones. Con la ilusión de un día pasar al otro lado del río, reservado a los deportistas de élite.

   Pasemos al otro lado, justo enfrente. Allí, en la margen derecha del río, donde el agua encañonada por el estrechamiento del puente circulaba más rápida, socavando el cauce en las crecidas invernales, estaba la zona de baño de los mozos. Aquí estaba, justo en la orilla, la "fraga dos mozos", con pila incluida. Trampolín absolutamente inelástico, desde el que los mejor dotados deportivamente se lanzaban de cabeza al agua y extraían del fondo del cauce, si lograban alcanzarlo, un puñado de arena que al emerger lanzaban al aire. Era la prueba de haber llegado abajo.

   Cuando alguno de los alevines de la margen izquierda adquiría suficiente destreza y arrojo y se decidían a "aportar o pozo" se procuraba el apoyo de alguno de los expertos del otro lado. Y sin más se montaba el rito iniciático. El nuevo mozo, o casi, que por tierra había accedido a la "fraga dos mozos" se echaba desde aquí al agua y flanqueado por sus padrinos de ceremonia que braceaban a la par originando turbulencias que lo ponían más difícil, lograba por lo general su licenciatura al alcanzar la otra orilla.

  La vieja foto nos muestra al fondo la ladera donde algún día se asentarían las construcciones de H. Moncabril y empresas contratistas. Son los parajes de Avelaira y Ricoi. En un plano intermedio el conjunto que albergaba dos modestas industrias, molino y minicentral eléctrica. Allí el río, después de incorporar las aguas del regueiro de O Couso por la margen derecha se estrechaba encañonado y viraba a la izquierda. Aguas abajo, muy cerca de este paraje de ensueño llegaría a levantarse un muro de hormigón de 85 metros de altura y 280 metros de longitud que aún puede verse...

Abril de 2006.

Ovidio Prada.

 

En la fotografía el puente del que habla Ovidio Prada.

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